EDITORIALES

HACIA DÓNDE VAMOS

El magnífico y recomendable libro “Sapiens. De animales a dioses” de Y.N. Harari (1), expone la historia de la humanidad de una forma pedagógica y lucida y nos proporciona precisos argumentos para realizar la introducción a unas reflexiones sobre el devenir del ser humano, título de esta editorial.

Explica como el Homo Sapiens inició su andadura en África Oriental hace 150.000 años expandiéndose hacia Europa y Asia Oriental, y posteriormente hacia el resto de los territorios, convirtiéndose en la especie Homo única con la erradicación de otras especies de homínidos (Neandertales, Rudolfensis, Erectus, Denisova, etc.) hace unos 70.000 años.

La revolución cognitiva del homo sapiens le permitió desarrollar el lenguaje comunicativo y lo más determinante, el pensamiento simbólico, que le facultó para la creación de sociedades, culturas, religiones, etc.

Sin embargo, la evolución del homo sapiens está estrechamente ligada a la extinción de otras especies.

En un principio fueron los diprotodontes, leones marsupiales, perezosos terrestres gigantes y un largo etcétera de animales y vegetaciones desconocidos hoy en día. La realidad actual  nos muestra los esfuerzos que se realizan para la conservación de especies en extinción como los elefantes, osos polares, leopardos de Arabia, etc., y sin embargo en la actualidad, los continentes de la tierra son el hogar de más de 7.000 millones de personas. Nunca antes la tierra estuvo tan superpoblada por una única especie.

Nuestro motivo de reflexión es que nos encontramos en este principio de siglo en una situación comprometida, nos hemos expandido de tal forma en número y hemos creado tantas necesidades que estaríamos forzando y rompiendo las costuras de este mundo. Vivimos como si la Tierra fuera de uso particular nuestro, situándonos en el vértice de la pirámide del dominio.

La industrialización, la explotación de los recursos naturales, la forma de vida actual  y el consumo asociado a ella, se ha llevado a cabo sin la inteligente previsión de consecuencias, sin la sensata visión de futuro, se ha actuado como si cualquier acción llevada a cabo en el planeta tierra no tuviera secuela alguna y los ecosistemas estuvieran ahí simplemente porque un día se crearon y es ahora que empezamos a darnos cuenta de que hemos recorrido un camino que no tiene retorno.

El calentamiento global, la elevación del nivel de los océanos y la contaminación generalizada puede hacer que la tierra sea menos acogedora para nuestra especie, y en consecuencia  el futuro puede asistir a una carrera acelerada entre el poder del homo sapiens y los desastres naturales inducidos por los propios homo sapiens. (1)

Como especie hemos tenido suerte durante un tiempo pero como dice Janine Benyus  (Biomimicry Institute) “No somos inmunes a las leyes de la selección natural y si superamos la capacidad de carga de la Tierra, pagaremos las consecuencias”. (2)

El ser humano en su relación ingenua, instrumental e inconsciente con la naturaleza, y todo aquello que nos aporta, suelo, aire, luz, agua, alimentos, etc., la ha utilizado de forma veleidosa e irreflexiva.

Quizás a partir de ahora empecemos a ser conscientes de que la naturaleza nos asiste y nos brinda la posibilidad de la existencia y la vida.

Debemos aprender  que nuestra propia existencia depende de los ciclos naturales, de la biodiversidad y los ecosistemas.

La naturaleza no necesita al ser humano, el ser humano si necesita a la naturaleza.

 

  1. Sapiens. De animales a dioses. Yuval Noah Harari. Ed. Debate. 2016.
  2. Janine Benyus. “A conversation with Janine Benyus. Material de difusión del Biomimicry Institute”. 2008.
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