EL TRATAMIENTO PROMISCUO DE LA NATURALEZA

Explican los expertos que la deforestación y otras formas de conversión del suelo, de la tierra, están expulsando especies exóticas de sus nichos evolutivos hacia entornos humanos, pongamos granjas de cerdos.

Las tres cuartas partes de las enfermedades nuevas o emergentes que infectan a los humanos tienen su origen en los animales, pero según los centros norteamericanos de control y prevención de enfermedades, es la actividad humana la que multiplica los riesgos de contagio.

En estado salvaje, los murciélagos son menos propensos a transferir sus patógenos, quizás a otros animales, dado que las especies suelen especializarse en hábitats bien establecidos. Pero, una vez la tierra es convertida para uso humano, la probabilidad de que los patógenos salten zoonóticamente de una especie a otra aumenta considerablemente.

A medida que los hábitats naturales se reducen, los animales salvajes se concentran en territorios cada vez más pequeños y migran hacia zonas antropogénicas, como casas, graneros, corrales. Esto es particularmente válido para los murciélagos que se alimentan de gran cantidad de insectos atraídos por la luz y la fruta.

El especialista en enfermedades infecciosas, Roger Frutos, de la universidad de Montpellier (CIRAD, France) ha confirmado en diferentes estudios que la densidad y la variedad de virus transmisores de murciélagos es más elevada cerca de los hábitats humanos. Refiere que “los humanos destruyen el medio natural de los murciélagos y las alternativas que les ofrecemos son entornos habitados, en los cuales se encuentran con otras especies diferentes de animales que en estado salvaje esto no sería posible”.

En un artículo publicado en Frontiers in Medecine, R. Frutos y sus colaboradores, argumentan que la clave para contener futuras epidemias es reconocer que las actividades humanas son las responsables de la aparición y propagación de la zoonosis. Los científicos han detectado cerca de 3.200 cepas diferentes de coronavirus en murciélagos. Se prevé que futuras apariciones de sarbecovirus tendrán lugar al este de Asia.

En este sentido América del Sur es un área clave de preocupación por la rápida deforestación de la Amazonia y otros bosques, según Alessandra Nava, doctora en Epidemiología (Facultad de Veterinaria. Universidad de Sao Paulo) ha encontrado que la prevalencia de virus ha aumentado a 9,3% frente al 3,7% entre los murciélagos cercanos a zonas deforestadas. También refiere que los humanos al romper el equilibrio ecológico, han roto la forma natural de dilución de las enfermedades en estado salvaje. Refiere además, “El problema es cuando ponemos diferentes especies que no son naturalmente cercanas las unas con las otras en un mismo entorno, permitiendo que las mutaciones de los virus salten de unas especies a otras. Hay que pensar en cómo tratamos los animales salvajes y la naturaleza, en estos momentos los tratamos de forma promiscua.

Para prevenir futuras pandemias, los expertos recomiendan la cooperación internacional para fomentar la educación y el seguimiento a nivel local, de forma que se pudiera detectar y contener brotes de virus en su estadio inicial. También enfatizan que las batidas de murciélagos son poco recomendables debido a que tienen un papel importante en el control de los insectos y la polinización de las plantas.

 

Fuente: “Cómo el coronavirus cambió el mundo en tres meses”. The Guardian. Jonathan Watts. 07-05-2020

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