“En la naturaleza no existe el residuo”
Los residuos propios de la naturaleza, entiéndase, los bosques, selvas, praderas, llanuras, desiertos, también mares y océanos, se reciclan en lo que se llama “hacia arriba” pues los residuos se integran en el ciclo biológico de la vida.
Ver: www.almaterramagna.org/De-la-Cuna-a-la-Cuna
Sin embargo los residuos humanos, los llamados de ciclo técnico, que abarcan el textil, electrónica, materiales diversos, plásticos, etc., suponen a día de hoy un grave problema, de momento irresoluble, por la acumulación en millones de toneladas de basura que Occidente reparte por el planeta, sobre todo a África, el sureste asiático, la India y en el mar (Según PNUMA, 6,4 millones de toneladas de residuos acaban en el mar. Recordar la existencia de “La isla de basura del Océano Pacífico”).
https://www.fundacionaquae.org/wiki/alarmante-aumento-de-la-isla-de-basura/
Los residuos de ciclo técnico también pueden reciclarse “hacia arriba”, hace falta, pero, la intervención humana. Literalmente, reciclar hacia arriba o supra-reciclaje consiste en la reutilización creativa de productos en otros de mayor calidad o de mayor valor ambiental como por ejemplo, el uso de latas de conserva para hacer robots. (El primero en utilizar este concepto fue Reiner Pilz, 1994, siendo clave para reducir el uso de materias primas cada vez más difíciles de hallar y extraer). https://reducereutilizarecicla.org/diccionario-economia-circular/
RESIDUOS ESPACIALES
Pues bien, la acumulación ingente de residuos no termina en nuestro planeta sino que se extiende también en el espacio exterior, en diferentes estratos de nuestro cielo.
Desde el comienzo de la exploración espacial (1955-1975) tanto EEUU como Rusia se apresuraron a explorar el espacio con satélites artificiales y enviar humanos al espacio.
A día de hoy existen tantos satélites espaciales que representan una auténtica y monumental invasión espacial.
El espacio, nuestro cielo, es desigual en sus características, existiendo estratos que comprenden kilómetros hacia el exterior por lo que los satélites ocupan estratos diferentes según su función.
Existen los de gran altitud que se sitúan a una distancia de 35.900 Km aproximadamente, los de altitud media que se encuentran a unos 20.000 km., fuera ya de la atmósfera de la tierra.
Los de altitud baja se sitúan a una distancia aproximada de 705 km., justo encima de la atmósfera de la Tierra.
Los satélites de altitud baja recopilan mucha información, por ejemplo el satélite NOAH del Sistema Observatorio TERRA, de cómo los ciclos naturales y las actividades humanas afectan el clima de la Tierra. También el Telescopio Espacial Hubble que proporciona información científica del espacio profundo y su sucesor el Telescopio espacial James Webb (JWST), que se lanzó en diciembre de 2021.
Según la NASA, la órbita baja de la Tierra está abarrotada con más de 10.000 satélites además de los aprobados (Spacex) para su lanzamiento. Solo en el año 2023 se lanzaron 2.781 satélites comerciales, el 85% de EEUU.
https://actualidadaeroespacial.com/en-2023-se-lanzaron-2-781-satelites-comerciales/
Al final, la complejidad del tráfico espacial será un reto difícil de gestionar si no se toman medidas rápidas.
Según el National Geographic Education-Órbita, 2024: “Hay más piezas de basura orbitando la Tierra que satélites útiles. La basura espacial es material de satélites, cohetes y otras naves espaciales que ya no funcionan”.
La NASA advirtió el año pasado (2024) que si un satélite a la deriva roza, fricciona o impacta con otro satélite, el accidente habría creado millones de partículas hipersónicas que según Pam Melroy (administradora adjunta de la NASA), habría puesto en peligro la vida de los astronautas de la EEI (SSI) y destruir infraestructuras vitales para la humanidad mediante el “síndrome de Kessler” o juego de carambolas espaciales.
El espacio orbital de la Tierra se está convirtiendo en una aglomeración y a la vez cementerio de satélites que ponen en peligro la forma de vida que conocemos hoy. La NASA consciente del peligro que supone una colisión de satélites, anunció su Estrategia de Sostenibilidad Espacial para desarrollar tecnologías de seguimiento de los escombros orbitales.
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